Expte. 0003/2026 · Ref.: denuncia popular contra pecera · Instancia: redes sociales
¿Quién es el ajolote? Guía para indignarse con el animal correcto
El 18 de octubre, la diputada argentina Lilia Lemoine mostró unas medias de ajolote que le regalaron: «Las voy a llevar al Congreso… ya que no puedo llevar a Albina y Melanino». Albina y Melanino son sus dos ajolotes, que aparecían en la foto de al lado. Las redes reaccionaron como reaccionan las redes: «¡un animal en peligro crítico de extinción!». Ella contestó, con su estilo:
«se venden en las tiendas de mascotas… en criadero proliferan muy bien […] Si fuera ilegal no se vendería el alimento como si nada».
Este expediente no se ocupa de la diputada, sino de la denuncia. Analicemos los cargos.
Cargo 1: «tiene un animal en peligro crítico»
Técnicamente cierto, en el mismo sentido en que un caniche es técnicamente un lobo. El ajolote está en peligro crítico en Xochimilco, donde quedan unas decenas por kilómetro cuadrado. Albina es rosada con branquias fucsia: leucística. Todos los leucísticos del mundo descienden de un único macho blanco capturado en Xochimilco en 1863 y criado en París; después de 160 años de pecera, es una variedad de acuario. Melanino es oscuro, y ahí la indignación podría entusiasmarse, pero el color salvaje también se cría en pecera desde hace siglo y medio (y el melanoide, totalmente negro, es otra mutación de acuario). Ninguno de los dos le falta a ningún canal. Los dos descienden, con mucha probabilidad, de la colonia de laboratorio que llegó a París en 1864 (ver expediente 0001).
Cargo 2: «eso es ilegal»
El Apéndice II de CITES no prohíbe el comercio: lo permite, con permisos. Es exactamente lo contrario de lo que la mayoría de los indignados cree. Si esos ejemplares en particular cruzaron una frontera con todos sus papeles, este blog no lo sabe y, francamente, ese es el punto: el sistema pone el foco en el papel de cada ajolote de pecera, y el debate público lo copia.
Descargo de la defensa: «si fuera ilegal no se vendería el alimento»
La conclusión puede estar bien, pero el argumento no. También se vende alimento para loros, y eso no vuelve legal sacar uno del monte. El tribunal le da la razón a la defensa en el fondo, no en la forma. (Y toma nota de que los calificativos dirigidos a los denunciantes no figuran en el protocolo de este expediente.)
Lo que nadie preguntó
Albina y Melanino no pueden ir al Congreso. Unas medias, sí. Es la política de conservación del ajolote resumida en una foto: el símbolo circula libre, el animal necesita papeles.
En todo el escándalo, nadie preguntó cómo está el agua de Xochimilco. Ni cuántas carpas y tilapias se comen los huevos. Ni quién financia las chinampas que sirven de refugio. El ajolote salvaje, el que de verdad está en peligro, no salió en la foto.
Llevamos medio siglo enseñando, con permisos y sellos, que «en peligro» significa «no tocar». El resultado es una opinión pública que se indigna con una pecera en Buenos Aires y no tiene idea de que el problema es una red de canales en Ciudad de México.
Sobreseído · archívese
Fuentes: Apéndices de CITES (cites.org); Lista Roja de la UICN, Ambystoma mexicanum; publicaciones de @lilialemoine en X (18 y 19 oct 2026); cobertura de EcoNews en Español.