Expte. 0005/2026 · Ref.: propuesta de enmienda · Destino: Conferencia de las Partes

Propuesta: que el ajolote sea un periquito

Este blog se burla mucho del papeleo. Es justo proponer algo a cambio. La propuesta es corta y no requiere inventar nada: CITES ya lo hizo una vez.

El precedente

Todos los loros del mundo están en el Apéndice II de CITES. Todos, salvo cuatro: el periquito australiano, la ninfa, el inseparable de cara rosada y la cotorra de Kramer. Esas cuatro especies no figuran en los apéndices. ¿Por qué? Porque se crían en jaula por millones y nadie cree que un periquito de pajarería ponga en riesgo a uno silvestre en Australia.

Es decir: la convención ya reconoce que, cuando un animal se cría masivamente en cautiverio, pedirle papeles a cada ejemplar no protege nada.

Por qué el ajolote califica mejor que el periquito

PeriquitoAjolote
Población silvestreMillones, en todo un continenteUnas decenas por km², en un solo sistema de canales
Cría en cautiverioMasivaMasiva, desde 1864
Riesgo de que uno de pecera sea silvestre «lavado»BajoCasi nulo fuera de México: no hay de dónde sacarlo
Colores de peceraMuchosLeucístico (de un solo fundador de 1863), albino y dorado (de una salamandra tigre), y uno que brilla en verde

Ese último punto merece detalle. El ajolote albino de pecera no solo no existe en Xochimilco: su albinismo ni siquiera es de ajolote. El gen llegó a la colonia de laboratorio en los años sesenta, al cruzarla con salamandras tigre. Y existen líneas de laboratorio con un gen de medusa que las hace brillar en verde bajo luz ultravioleta. Para CITES, las dos son Ambystoma mexicanum, Apéndice II, con los mismos papeles que un ejemplar sacado de un canal.

Un ajolote albino es, genéticamente, un ajolote con un pedazo de salamandra tigre. Un ajolote verde fluorescente es un ajolote con un pedazo de medusa. Ninguno de los dos puede haber salido de Xochimilco. Los dos necesitan papeles.

Dónde el papel sí sirve

En México. Es el único lugar del mundo con ajolotes silvestres y, por lo tanto, el único lugar donde uno silvestre puede entrar al comercio. Ahí el control tiene sentido, y debería ser serio. Pero una vez que un linaje lleva generaciones fuera de México, cada nuevo permiso en Madrid, Berlín o Buenos Aires certifica algo que ya se sabe: que ese animal nació en una pecera.

La propuesta

Dos versiones, para que nadie diga que somos extremistas:

Versión mínima

Agregar al listado de Ambystoma mexicanum la anotación: «excepto los ejemplares leucísticos, albinos, dorados y de líneas transgénicas», formas que en la naturaleza no se encuentran o, en el caso del albino, nunca existieron.

Versión completa

«Excepto los ejemplares criados en cautiverio fuera de los Estados del área de distribución». El control queda donde está el riesgo: en la frontera de México.

Cualquiera de las dos libera a criadores, laboratorios, tiendas, aduanas y policías de un trámite que no protege a ningún ajolote. Y deja todo el esfuerzo donde importa: el agua de Xochimilco.

Elévese a la CoP

Fuentes: Apéndices de CITES, Psittaciformes (excepciones para Agapornis roseicollis, Melopsittacus undulatus, Nymphicus hollandicus y Psittacula krameri); Woodcock et al. (2017), Scientific Reports, sobre el ADN de salamandra tigre en el ajolote de laboratorio; Sobkow et al. (2006), Developmental Biology, sobre ajolotes transgénicos con GFP.